Secuestro

El secuestro es uno de los peores delitos, es el mas aterrador delito que  pueda sufrir una persona y sus familiares.

Al momento  de secuestrar a una persona, los delincuentes están secuestrando al  mismo tiempo a todos los miembros de la familia de esa persona y todos  ellos van a sufrir igual o peor todos los golpes, humillaciones,  vejaciones, malos tratos que sufra el secuestrado.

El  individuo que es secuestrado, va ser despojado desde el principio y de  golpe de su seguridad personal, va a sentirse el ser mas vulnerable, va a  pensar que su destino y su vida está en manos de unos seres que son  capaces de todo por dinero.

El tiempo se va a detener y  cada segundo le va a parecer una eternidad. Cada momento que pasa va  sintiendo mas temor por la muerte. Es arrancado de tajo de su vida  cotidiana y es sumergido en un mundo desconcertante, es sacado de su  mundo seguro y tranquilo para ser encerrado entre cuatro paredes  desconocidas, con gentes desconocidas con intenciones desconocidas y con  una suerte desconocida, no sabe si va a morir, si va a vivir, no sabe  si va a llegar al día siguiente, no sabe si va a volver a ver a su  madre, esposa, hijos o hermanos.

La mayoría de los  secuestradores lo van a presionar, lo van a amenazar de muerte como  parte del proceso para obtener su objetivo.

Por su  parte los familiares van a sufrir una pesadilla desde el primer contacto  con los secuestradores. Con la llamada inicial de los encargados para  pedir el rescate los miembros de la familia se van a ir hundiendo, junto  con el secuestrado, en un abismo de incertidumbre, de temor, de miedos,  de inquietudes, de ansiedades, de angustias.

La familia  no sabe qué hacer, no sabe si hacer caso a todas las ordenes del  negociador o acudir de inmediato con las autoridades. Lo primero que va  hacer es rogarle a los secuestradores por el seguridad de su ser  querido. Va a rogar que no le hagan daño y va a jurar cooperar con los  delincuentes y a tratar de cumplir todas sus peticiones.

Pero  desgraciadamente en casi todos los casos las peticiones de los  secuestradores serán difíciles de llevar a cabo de manera sencilla,  generalmente estas personas van a tratar de sacar el mayor provecho  posible del miedo de los familiares de la víctima y van a tratar  degenerar en mayor temor posible mediante amenazas de golpes de  humillaciones, de dolor, de desmembramientos y mutilaciones,  de muerte  para presionar a los familiares a hacer lo piden.

Por  su parte el secuestrado no sabe si va a vivir o a morir, va a tener  miedo de que sus familiares no puedan o incluso no quieran cumplir las  ordenes de sus captores, mientras los familiares no saben si van a  volver a ver con vida a su ser querido.

Cada miembro de  la familia va a estar secuestrado junto con la víctima, generalmente  todos van a dejar de hacer sus actividades cotidianas. Los hijos  estudiantes va a faltar a clases, los hermanos van a faltar al trabajo,  la ama de casa va a olvidar los deberes diarios del hogar, las madres  van a rogar a dios por la vida de sus hijos. Las patologías escondidas  en cada miembro de la familia pueden salir a flote.

En  caso de que los familiares intenten ser fuertes y quieran mostrar  tranquilidad ante los demás, y quieran aparentar ante los demás que no  pasa nada extraordinario, su funcionamiento general se va a ver  disminuido, se van a notar distraídos, abstractos, pensativos, ansiosos.

De  manera casi obligada va a surgir uno entre todos los miembros de la  familia, quién va a tener que afrontar la situación, será quien   conteste las llamadas atemorizantes de los secuestradores, quien haga  las negociaciones y quien tratará de cumplir con todas sus peticiones.

La  decisión de recurrir o no a las autoridades va a ser la más difícil de  sus vidas. Independientemente de la decisión. Y una vez terminado el  secuestro la pesadilla no va a parar ahí. La víctima no va a querer  salir de su casa en días, y no va a querer que sus hijos o esposa  tampoco salgan de sus hogares. Va a tratar de reforzar la seguridad de  su casa, y con esto irremediablemente la dinámica familiar se va a ver  afectada.

Pueden surgir problemas de pareja,  discusiones y regaños a los hijos. En el caso del hombre víctima de  secuestro puede disminuir el interés sexual o aparecer disfunciones  sexuales.

En fin, en el delito de secuestro no existe  un víctima, todo el grupo familiar es víctima de secuestro y va a haber  afectaciones emocionales diferentes a cado uno de los miembros que  vivieron de cerca el evento.

 

Fuente: psicólogos-forences