Protagonismo en Redes Sociales

Las personas tenemos una necesidad natural por comunicar y conectarnos con otras personas con base en ideas, pensamientos, diálogos y sentimientos. Es tan importante que muchos de nosotros vivimos un constante diálogo interno con esta comunicación, imaginándonos las respuestas de otros y las opiniones de los demás hacia nuestra propia persona.

Es un hecho que para muchos de nosotros, la imagen que proyectamos, es decir, lo que otros dicen de nosotros es fundamental para autodefinirnos.

Las redes sociales vienen a multiplicar exponencialmente este efecto. Es tan grande ya que para muchos líderes de opinion y personas recientemente famosas y protagonistas en redes sociales es practicamente imposible seguir el paso a las opiniones y comentarios, al menos no de uno a uno.

Ser un «influencer» nos resulta atractivo. Pero más aún nos resulta saber que nos siguen, nos escuchan y nos ponen atención. Lo cuál nos lleva a una temible realidad: ¿que es de nuestra vida, de nuestra realidad, si estas opiniones de personas que no conocemos pero que están ahí y nos siguen y nos escuchan, de pronto nos dejaran? ¿Qué pasaría si de pronto nos dejan de poner atención y nos abandonan?

Hace poco se supo de una chica que tenía más de 100,000 seguidores en Instagram y que por alguna razón fuera de su control, la cuenta fue cerrada o bloqueada por el propio Instagram. La chica subió un video de ella totalmente desconsolada pidiendo ayuda, pero sobre todo aceptando que su vida no vale nada sin sus seguidores.

Series como Black Mirror tocan este controversial tema. Ser etiquetados por los demás y vivir bajo un sistema artificial de méritos en donde una persona cree que vale más si logra que más personas se vuelvan sus seguidores o followers es una verdadera trampa al autoestima y pone a las personas en una paradoja.

Porque es un hecho. Toda esa gente, ya sea anónima o con username que nos sigue en redes sociales pero que no conocemos y que no tenemos ni tendremos tiempo para conocerla, en definitiva, no nos hace sentir menos solos. Todo está en nuestra cabeza. Todo es una suerte de ilusión.

Nos gusta ser protagonistas. Nos encanta que nos pongan atención. Nos gusta tener la razón. Nos gusta decirle a la gente qué hacer y cómo hacerlo. Y las redes sociales son el medio perfecto para conseguirlo. Lo importante es no caer en la trampa de la falsa autoestima que esto conlleva.

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