Estrés

El estrés, en inglés stress, es la tensión que vive un individuo a causa de  alguna situación agobiante, capaz de generar trastornos psicológicos o  reacciones psicosomáticas. El estrés puede ser clasificado en distintos tipos o  categorías:

Agudo: este es el más común y se genera por la presencia de  exigencias y presiones recientes o próximas. Si bien este estrés puede resultar  fascinante y emocionante, si se tiene en grandes dosis, resulta agotador. Esta  tensión se padece durante poco tiempo y sus síntomas principales son: poseer  sobreexcitación de forma pasajera, que es producto del incremento de la presión  sanguínea, aceleración del ritmo cardíaco, mareos, palpitaciones, migrañas o  dolor en el pecho. Otros síntomas pueden ser problemas intestinales o  estomacales, como diarrea, flatulencia, acidez. También se pueden padecer  problemas en los músculos como dolor de mandíbulas, espalda y cabeza. Por último  se puede padecer agonía emocional, en la que se combina depresión y ansiedad,  con enojos e irritaciones. El estrés agudo es fácil de manejar y tratar y  cualquier individuo lo puede padecer en algún momento de su vida.

Agudo episódico: este es el caso de las personas que padecen  estrés agudo en forma repetitiva y poseen vidas desordenadas. Generalmente  quienes padecen este estrés se cargan de responsabilidades y tareas y no logran  organizarse para realizarlas. Estas personas suelen ser irritables, ansiosas,  agitadas, tensionadas y preocupadas constantemente. Los síntomas de quienes  padecen este estrés son la sobre agitación prolongada que genera dolores de  cabeza, hipertensión, migrañas, problemas cardíacos y presiones en el pecho. El  tratamiento del estrés episódico requiere la intervención de especialistas y  puede requerir de varios meses de tratamiento.

Estrés crónico: el estrés crónico lejos está de ser  apasionante, como pueden resultar los otros dos. Este genera un importante  agotamiento físico y afectar al cuerpo y a la mente. Suelen padecerlo quienes  viven situaciones complicadas como tener una familia disfuncional, detestar el  trabajo que se poseen, vivir en la pobreza, tener un matrimonio poco feliz,  etcétera. Quien lo posee no logra encontrarle salida a una situación sumamente  deprimente, se exige constantemente y no busca soluciones a los problemas que  padece. Las personas que padece estrés crónico se acostumbran a vivir con él, y  hasta casi les resulta cómodo tenerlo. Esta enfermedad puede traer consecuencias  significativas como el suicidio, la violencia, cáncer, apoplejía o ataques al  corazón. Los tratamientos para este estrés resultan mucho más complejos ya que  los síntomas no fáciles de tratar.