Serie Euphoria de HBO
Serie Euphoria de HBO

Ya lo sabemos. Es incómodo, complejo, difícil. Hablar con nuestros hijos e hijas de sexo, del sexting,  pornografía, prostitución, drogadicción, prostitución infantil,  acoso sexual y bullying, por mencionar algunos, es algo que tendemos a evitar y posponer.

Pero entre adultos, y ahora con acceso a un océano abierto de fuentes de información en redes sociales e Internet en general, simplemente los temas nos llegan sin pedirlo. Porque simplemente están ahí, a la mano, en el día a día, en la noticia, en el reporte, el acontecimiento o en el chisme del familiar o amigo cercano.

Es cierto, tocamos estos temas. Pero solo superficialmente, y la mayoría de las veces de forma superficial y casi nunca nos vemos reflejados en ellos.

Pensamos que son temas de otros. O para otros. O problemas que tienen los demás, pero nunca nosotros. Nuestros hijos son diferentes. Sus amigos también. “No nos va a pasar a nosotros”, nos decimos en nuestra mente.

Los padres que tenemos hijos pre adolescentes o adolescentes muchas veces preferimos no saber, no preguntar, no ver. Y le dejamos este asunto al colegio. La prueba de que nada pasa somos nosotros mismos, ya que si nosotros sobrevivimos para ser adultos y personas más o menos normales, nuestros hijos también lo harán.

Este es un grave error. Ningún tiempo pasado es similar al actual, y lo que nosotros vivimos de niños no nos ha preparado para el mundo que hoy viven nuestros hijos. Estamos en desventaja total.

La serie Euphoria refleja todo lo que tememos como padres. Y es precisamente la razón por la cuál es importante considerarla en nuestra lista de series de televisión por ver. Al menos, como ejercicio para revisar si estamos preparados “en caso de”.

La serie es muy dura. Es muy cruda. Es explícita en temas sexuales. Puede ser difícil de ver. Recomiendo que al menos uno, ya sean el padre o la madre la vean. No es por entretenimiento, sino un ejercicio de actualización en la información sobre la sociedad en la que viven nuestros hijos. No la vean con sus hijos, ya que es una serie para adultos.

Debemos de entender que no es un tema familar, sino un tema social. Y que nuestra sociedad no se limita a nuestra colonia, ciudad o comunidad, sino que ya somos parte de una sociedad global: las locuras que hace un adolescente en Corea le llegan a nuestros hijos en menos de 48 horas, directo y a todo color. En Livestreaming o Facetime.

¿Dejar a nuestros hijos ir a dormir a otra casa, las famosas Pijamadas? Hay padres de familia que no tienen una respuesta clara, cuando si la deben tener.

¿Flexibilizar las reglas de la casa porque «ya son grandes»? Por supuesto que no. Las reglas son las reglas, y existen para salvaguardar la seguridad y la vida.

¿Dejar que beban y se emborachen para que sepan lo que es? Ya no estan sencillo. Hoy drogan a los chicos mientras beben, y terminan haciendo cosas que nunca imaginaron, o que no recuerdan.

¿Restringir el celular? O mejor aún, ¿No ofrecerles un smartphone a tan temprana edad?  Tampoco queda claro. Y repito, eso debe estar tan claro como el agua, de acuerdo a nuestras reglas, nuestros valores y sobre todo conscientes de lo que queremos para la educación y salud de nuestros hijos.

Nadie está preparado para los tiempos de hoy. Porque no se trata de encerrarlos en casa para protegerlos, ni tampoco de dejarlos libres y que tomen sus propias decisiones, cuando es evidente que hay gente sin moral y criminales que van dos pasos adelante de nosotros y que ya tienen planes para nuestros hijos.

Estas son las claves que recomendamos:

1. Las reglas siguen siendo las reglas. En horarios establecidos, en amistades conocidas y verificadas, en lugares y sitios seguros, en no permitir alcohol ni drogas.

Si nunca estableciste reglas, no esperes más pon las reglas en casa. Por salud, por seguridad, por sentido común, por economía, por el bienestar. Por la razón que tu quieras y que te sirva como apoyo, debes acordar reglas con tus hijos y ponerlas en prácticas.

2. La salud, la seguridad y la vida ante todo. No hay adrenalina, ni sentido de libertad y libre albedrío que valga el poner el riesgo la seguridad, la salud o la vida propia ni la de los demás. Aquí la clave es control y responsabilidad. Si tus hijos no pueden ser responsables de tareas, exámenes, sacar a pasear al perro, asear su habitación… no está listo para ser responsable en un ambiente hostil rodeado de alcohol y drogas.

3. Salud sexual, no es una broma. En cuanto al sexo se refiere, casi siempre nos quedamos superficialmente con la idea de los cambios hormonales, de la pérdida de la virginidad y de las experiencias que todo adolescente debe tener. Tal vez porque es lo que nos tocó vivir. Pero hoy es diferente: sexting o sexteo, posar desnudos y enviar videos íntimos al novio o a la novia, a los amigos, enviarse el «pack«; participar en una orgía desenfrenada corriendo un gran riesgo de contraer cualquier enfermedad de transmisión sexual, ya que nadie cree a esa edad que puede estar infectado.

Los temas de sexo conviene hablarlos abiertamente con nuestros hijos, como si los habláramos con un amigo. No tiene caso evadirlos o matizarlos, ellos saben todo o más que nosotros.

4. Alcohol y drogas. Hoy hay tantas variedades de estupefacientes en tantos formatos que es imposible que los padres los conozcan todos. Las drogas sintéticas han evolucionado tanto que desconocemos su grado de toxicidad, de poder adictivo y sobre todo de efectos secundarios. No sabemos el daño que provocan. No hay experiencia suficiente para saber si una droga nos puede matar. Por lo tanto, debemos poner las cosas como son: es jugar a la ruleta rusa.

5. El celular. Tenemos que admitir que nosotros mismos hemos caído en la trampa, y que muchos de nuestros hijos crecieron viéndonos con nuestros ojos clavados todo el día en un aparatejo que sostenemos entre las manos. No esperemos que ellos hagan otra cosa diferente.

Bien, lo que podemos hacer es hablar abiertamente de lo que van a encontrar ahí, lo bueno y lo malo. Y advertir las consecuencias de un sobre uso del celular. Del sexting y de los riesgos de compartir nuestra intimidad con desconocidos. Hay que reflexionarlo primero y hablarlo con ellos después.

Y sobre todo, no posponer más. Tal vez llegue a ser demasiado tarde.

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Las personas tenemos una necesidad natural por comunicar y conectarnos con otras personas con base en ideas, pensamientos, diálogos y sentimientos. Es tan importante que muchos de nosotros vivimos un constante diálogo interno con esta comunicación, imaginándonos las respuestas de otros y las opiniones de los demás hacia nuestra propia persona.

Es un hecho que para muchos de nosotros, la imagen que proyectamos, es decir, lo que otros dicen de nosotros es fundamental para autodefinirnos.

Las redes sociales vienen a multiplicar exponencialmente este efecto. Es tan grande ya que para muchos líderes de opinion y personas recientemente famosas y protagonistas en redes sociales es practicamente imposible seguir el paso a las opiniones y comentarios, al menos no de uno a uno.

Ser un «influencer» nos resulta atractivo. Pero más aún nos resulta saber que nos siguen, nos escuchan y nos ponen atención. Lo cuál nos lleva a una temible realidad: ¿que es de nuestra vida, de nuestra realidad, si estas opiniones de personas que no conocemos pero que están ahí y nos siguen y nos escuchan, de pronto nos dejaran? ¿Qué pasaría si de pronto nos dejan de poner atención y nos abandonan?

Hace poco se supo de una chica que tenía más de 100,000 seguidores en Instagram y que por alguna razón fuera de su control, la cuenta fue cerrada o bloqueada por el propio Instagram. La chica subió un video de ella totalmente desconsolada pidiendo ayuda, pero sobre todo aceptando que su vida no vale nada sin sus seguidores.

Series como Black Mirror tocan este controversial tema. Ser etiquetados por los demás y vivir bajo un sistema artificial de méritos en donde una persona cree que vale más si logra que más personas se vuelvan sus seguidores o followers es una verdadera trampa al autoestima y pone a las personas en una paradoja.

Porque es un hecho. Toda esa gente, ya sea anónima o con username que nos sigue en redes sociales pero que no conocemos y que no tenemos ni tendremos tiempo para conocerla, en definitiva, no nos hace sentir menos solos. Todo está en nuestra cabeza. Todo es una suerte de ilusión.

Nos gusta ser protagonistas. Nos encanta que nos pongan atención. Nos gusta tener la razón. Nos gusta decirle a la gente qué hacer y cómo hacerlo. Y las redes sociales son el medio perfecto para conseguirlo. Lo importante es no caer en la trampa de la falsa autoestima que esto conlleva.

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Hoy 17 de Junio del 2019 por la mañana, muy temprano, aproximadamente a las 6:44, el volcán Popocatépetl tuvo una fuerte explisión que creó una columna de humo y ceniza de 5 kilómetros de altura, desplazándose hacia el estado de Morelos. Así lo informó la Coordinación Nacional de Protección Civil.

Explosión del Popocatépetl 17 de Junio de 2019, 6:44 AM

El CENAPRED (Centro Nacional de Prevención de Desastres) nos comparte este video.

El Semáforo de Alerta Volcánica permanece en Amarillo Fase 2. Como ocurre en este tipo de eventos, se hace un llamado a la población a no acercarse al volcán y mantenerse informado del semáforo de alertas, que actualmente sigue en color amarillo fase 2.

Es importante que el semáforo de alertas nos indica de forma general qué medidas debemos tomar para prevenir y estar atentos para nuestra seguridad. La fase 2 en color amarillo implica actividad explosiva de escala baja a intermedia, lluvias de ceniza leves a moderadas en poblaciones cercanas y posibilidad de flujos piroclásticos y de lodo de corto alcance.

Lo importante es estar informados y preparados en todo momento para tomar acciones que salvaguarden nuestra seguridad. Pero al mismo tiempo, es importante estar siempre tranquilos y conscientes ya que en la gran mayoría de estos eventos en la historia de este volcán, son explosiones que no han representado riesgo para la población.

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Como bien sabemos, en México como en otros países de Latinoamérica han ocurrido en varias ocasiones sismos y terremotos. Las personas que viven ahí pueden estar propensas a presentar el trastorno por estrés postraumático (TEPT).

¿Qué es el TEPT o Transtorno de Estrés Postraumático?

Es una serie de síntomas que suelen presentarse horas o quizás días después al evento amenazador que ha vivido la persona.

El principal síntoma es la sensación de la persona que considera que su propia vida o la de una persona cercana a él esta en riesgo.

Este tipo de estrés es un mecanismo de defensa que el cuerpo presenta en un estado de alerta.

Cabe señalar que ésto no solo es para las personas que estuvieron dentro del desastre o crisis sino también para los que lo pueden estar viviendo esto, por medio de las noticias.

¿Cómo identificarlo?

Identifica estas señales:

  • Trastornos del sueño
  • Estar sobresaltado en exceso
  • Y estar recordando escenas del sismo como si se vivieran en tiempo real.

¿Qué hacer?

Aquí algunas recomendaciones útiles.

  • Evita tener contacto con noticias.
  • Deja el facebook, tus grupos de whastapp entre otros por algún tiempo.
  • Pon atención a tener una alimentación adecuada.
  • Estar hidratado.
  • Trata de mantener tu mente ocupada en algo que pueda gustarte o ser de utilidad (pintar, leer, tejer, trabajar en algo productivo).
  • Busca un grupo de apoyo o un psicólogo que pueda ayudarte a resolver esta situación.

Es importante que sepas que muchas personas se encuentran dando apoyo.  Acércate con nosotros. No estas solo.

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perdon

¿Cuantas veces no buscamos que alguien nos ofrezca su perdón por alguna situación vivida?

Esperamos y esperamos y quizás no pase nada. Y en ocasiones la persona ni supo de lo acontecido ni del rencor acumulado en nosotros por determinado evento.

Y al paso del tiempo (pueden ser años) nos damos cuenta de que los únicos que sufrimos somos nosotros pues el otro ha seguido su vida como si nada malo hubiera pasado.

Y entonces…¿qué hacer? ¿qué sentir? ¿Le sigo guardando resentimiento o qué hago?

Ciertamente en el caminar de la vida nos pasan muchas cosas. Entre ellas puede haber malentendidos con las personas que tenemos alrededor y más aun con personas cercanas, amigos o familiares.

Y bueno, regresando a nuestra pregunta anterior, ¿qué hay por hacer?

Soltar…simplemente soltar y dejar ir esa ira o molestia que sentimos hacia el otro. Es posible que solo veamos nuestro lado del mapa pero si pudiéramos ver un poquito del lado de la otra perspectiva del mapa y ver lo que el otro vive o ha pasado quizás soltaríamos de forma más fácil y nos sentiríamos con paz y libres de cualquier sentimiento negativo.

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Las relaciones humanas suponen reciprocidad: DAR Y RECIBIR. A algunas personas les resulta fácil dar, a otras; recibir. Hay personas a las que les cuesta dar, mientras que a otras les cuesta recibir. También se dá el caso de quien nunca deja de pedir. Todo lo que demos o hagamos por él, nunca le parecerá suficiente. Puede que ello se deba a un sentimiento suyo de incompetencia o de haber tenido un destino injusto en la vida.

daryrecibirTambién nos encontramos con el que da con la mano cerrada, como si le doliera hacerlo. En la relación amorosa con esa persona, no obtenemos una satisfacción verdadera, ya que sentimos que tiene mas para ofrecernos, pero que se lo guarda. Tal vez lo hace por timidez y vulnerabilidad o por miedo a que rechacen su amor al haber sido ya herida en el pasado o por no saber de que forma dar.

Finalmente, también es posible que conozcamos a alguien a quien le cueste mucho recibir. Le hacemos un regalo y obtenemos un “GRACIAS” mecánico. Es posible que ni siquiera lo abra y, con toda seguridad, no lo usara ni lo exhibirá. Estos son ejemplos de desequilibrios exagerados en las relaciones. Pero, al igual que casi todos nuestros actos, la forma equilibrada y «sana de dar y recibir también puede aprenderse» .

Dar es un acto de generosidad, damos amor de muchas y diversas maneras, expresándolo con frecuencia de forma material o con detalles. En nuestra relación con los demás, debemos saber como, cuando y que dar.

A menudo tenemos inclinación a dar lo que nosotros mismos querríamos recibir. Pero esta actitud es egocéntrica, pues ignora el verdadero sentido de la generosidad, que consiste en dar lo que los otros necesitan o quieren.

Para recibir, tenemos que estar abiertos, atentos, ser apreciativos. Por el bien de nuestra salud psicológica así como por la mejora de nuestras relaciones, debemos aprender a alcanzar un buen equilibrio entre los actos de dar y recibir. Cuando logramos el equilibrio en nuestras relaciones, alcanzamos en realidad nuestro equilibrio personal: alimentamos las virtudes de la empatía, la generosidad, la compasión y la humildad, y aprendemos a amar a los demás y a la vida misma.

A continuación agrego un video demostrativo y agradable, pero además un reflejo de las diferencias de género y entre el dar y recibir.

Espero haya sido de su agrado y utilidad este texto. Cualquier comentario, háganmelo saber!

(Un corte  de la charla matrimonial de Mark Gungor acerca de la diferencia entre los cerebros de hombres y mujeres)

Primera Parte

 

Segunda parte

 

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Nacisteis juntos, y juntos habréis de estar para siempre.

Juntos os encontrareis cuando las alas blancas de la muerte hagan huir vuestros días.

Ay! juntos también estaréis hasta en el recuerdo silencioso de Dios.

Pero dejad que haya espacios en esa unión vuestra.

Y dejad que los vientos de los cielos dancen entre vosotros.

Amaos el uno al otro, pero no hagáis que el amor sea una ligadura:

dejad más bien que sea cual un mar que se mueve entre las orillas de vuestras almas.

Llenaos mutuamente la copa, pero no bebáis solamente de una.

Compartid vuestros panes, pero sin comer de la misma rebanada.

Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero dejad que cada uno se sienta aparte,

así como las cuerdas de un laúd se hallan separadas aunque vibren con la misma música.

Entregaos el corazón, pero sin que por ellos dejéis de vigilarlo

pues sólo la mano de la Vida puede contener vuestros corazones.

Y estad unidos, aunque no demasiado juntos:

porque las columnas del templo se halla separadas,

y el roble y el ciprés no crecen uno bajo la sombra del otro.

de Kahlil Gibran, en su libro «El Profeta»

 

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dar

Estamos ahora en febrero y viene la celebración del amor y la amistad, la cual es movida por muchas personas a comprar a salir a festejar, etc… Y honestamente no esta mal. Pero sí considero sin ser grinch, que el amor no lo dices con una flor, serenata o cena ese día. El AMOR LO HACES CON ACTOS DE AMOR DIA A DIA. Es decir, ver el mejor bien para el otro.

¿Y cuál es su mejor bien? Abrirle, en la medida que esté en tus posibilidades, caminos hacia contribuir con su salud física, emocional y espiritual.

¡Eso si es amor! Y lo dices con llamadas, con ayuda, con atenciones, frecuentando y alimentando la relación de pareja y de amistad.

Y si me gustan las flores, las serenatas, los mensajitos debo aclarar!

A lo que voy con todo esto es: propiciemos dar a los nuestros y a los que no son tan nuestros un poco de  amor, de tiempo, de cariño, de caricias, de aceptación.  Creo eso es lo más importante y no solo un día sino muchos muchos mas al año.   Ya si aún cuentas con los medios para una cena especial o regalitos, que bien.

Bueno espero se sientan amados no solo este 14 de febrero sino todos los días y que este pequeño escrito aunque sea les haya dejado algo o gustado.

Saludos

Rosy

 

 

 

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Nasrudin conversaba con un amigo.

 – Entonces, ¿nunca pensaste en casarte?

 – Sí, pensé –respondió Nasrudin. – En mi juventud resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco y conocí a una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.

 Continué viajando y fui a Isfahan; allí encontré a una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita. Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa y conocedora de la realidad material.

 – ¿Y por qué no te casaste con ella?
– ¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.

De Paulo Coelho

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